El Euríbor vuelve a estar por encima del 3%.
Para los hogares con una hipoteca a tipo variable, la implicación es relativamente sencilla: cuando sube el tipo de referencia, el coste de la hipoteca acaba aumentando con él.
Para una empresa, la relación es menos directa.
Un Euríbor más alto no significa automáticamente que todas las empresas vayan a afrontar un incremento significativo de sus costes de financiación. Algunas tienen deuda a tipo fijo. Otras tienen poca deuda financiera. Algunas disponen de suficiente caja para absorber mayores costes financieros, mientras que otras pueden tener una parte importante de su deuda a tipo variable o necesidades de refinanciación próximas.
Por eso, mirar el Euríbor de forma aislada puede resultar engañoso.
La pregunta más útil para una empresa no es simplemente «¿dónde estará el Euríbor?»
Es «¿cómo afecta a nuestro negocio un cambio en los tipos de interés?»
Esta diferencia es especialmente relevante ahora. El BCE elevó sus tres tipos de interés oficiales en 25 puntos básicos en septiembre, situando la facilidad de depósito en el 2,50% y el tipo de las operaciones principales de financiación en el 2,65%. Al mismo tiempo, el Euríbor a 12 meses pasó del 2,954% en agosto y ha cotizado por encima del 3% durante septiembre. La media mensual de septiembre todavía es provisional.
Para las empresas, sin embargo, la cifra que aparece en los titulares es solo el principio.
El mismo Euríbor puede significar cosas muy diferentes
Imaginemos dos empresas con €5 millones de deuda.
La primera tiene la mayor parte de su deuda a tipo fijo, con vencimientos repartidos a lo largo de varios años. La segunda tiene deuda a tipo variable y necesita refinanciar una parte importante de ella el próximo año.
El Euríbor puede ser exactamente el mismo para ambas empresas.
Las consecuencias financieras no lo serán.
Por eso, analizar la exposición a los tipos de interés debería comenzar por entender la estructura del balance, en lugar de limitarse a seguir el último anuncio sobre tipos.
¿Qué porcentaje de la deuda es fija o variable? ¿Cuándo vence cada financiación? ¿Qué ocurre cuando se refinancia la deuda existente? ¿Existen coberturas? ¿Cuánta caja tiene la empresa? Y, quizá lo más importante, ¿cuánta caja genera realmente el negocio antes de los costes financieros?
Estas preguntas convierten una cuestión macroeconómica en un análisis financiero específico de cada empresa.
El coste de la deuda es solo una parte del problema
Es fácil pensar en unos tipos de interés más altos simplemente como un gasto adicional en la cuenta de resultados.
Si los gastos financieros aumentan en €200.000, la empresa obtiene €200.000 menos de beneficio antes de impuestos.
Pero las consecuencias pueden ir mucho más allá.
Unos mayores costes financieros reducen la generación de caja. Una menor generación de caja puede reducir la capacidad de la empresa para invertir. Y si la empresa depende de financiación externa para financiar el circulante o la expansión, unos tipos más altos pueden aumentar el capital necesario para conseguir el mismo nivel de crecimiento.
El efecto puede, por tanto, recorrer todo el modelo financiero.
Una empresa con €10 millones de ingresos y un margen operativo del 10% puede parecer inicialmente cómoda. Pero si además tiene una deuda significativa, plazos de cobro largos y unas necesidades de circulante importantes, unos mayores costes financieros pueden coincidir con otras presiones sobre la caja.
Por eso, analizar el efecto de los tipos de interés únicamente a través de la cuenta de resultados es insuficiente.
El balance y el estado de flujos de efectivo importan igualmente.
Las empresas que deben prestar atención no son necesariamente las más endeudadas
La deuda es un punto de partida evidente, pero no es la única variable.
Una empresa muy apalancada, con flujos de caja predecibles, márgenes sólidos y financiación a tipo fijo a largo plazo puede estar menos expuesta a corto plazo que otra empresa con menos deuda, pero con financiación muy variable y una generación de caja débil.
El momento de la refinanciación puede ser especialmente importante.
Una empresa puede estar pagando actualmente unos intereses relativamente bajos porque contrató su deuda hace varios años. Eso no significa necesariamente que sus costes financieros futuros vayan a mantenerse en ese nivel.
Si €3 millones de deuda vencen el próximo año y tienen que refinanciarse a un tipo significativamente más alto, la pregunta relevante no es cuánto está pagando hoy la empresa.
Es cuánto tendrá que pagar cuando esa deuda se refinancie.
Un modelo financiero puede ser especialmente útil en este punto, porque permite mostrar no solo el coste actual de la deuda, sino también cómo podría evolucionar a medida que vayan venciendo las diferentes financiaciones.
Los tipos de interés también pueden cambiar las decisiones de inversión
Hay otro efecto que es más fácil pasar por alto.
Unos tipos de interés más altos cambian la economía de las inversiones futuras.
Imaginemos una empresa que está considerando un proyecto de expansión de €5 millones. Con un determinado coste de capital, los flujos de caja esperados pueden justificar la inversión. Con un coste de financiación más elevado, el mismo proyecto puede ofrecer una rentabilidad mucho menos atractiva en relación con el capital necesario.
El proyecto operativo no tiene por qué haber cambiado.
Lo que ha cambiado es el entorno financiero.
Esto es importante porque las empresas están constantemente decidiendo dónde asignar un capital limitado: nuevos empleados, capacidad adicional, adquisiciones, tecnología, amortización de deuda, capital circulante o simplemente mantener una posición de liquidez más sólida.
Cuando cambia el coste del capital, también puede cambiar el atractivo relativo de esas alternativas.
Por eso, un Euríbor más alto no debería verse únicamente como un problema de financiación.
También puede convertirse en un problema de asignación de capital.
El ejercicio útil no es predecir el próximo Euríbor
La dirección no necesita saber exactamente dónde estará el Euríbor dentro de doce meses para elaborar un plan financiero razonable.
Lo que resulta más útil es entender qué ocurre con el negocio bajo diferentes supuestos.
Por ejemplo, una empresa podría modelizar un escenario base, otro en el que los costes financieros aumenten 100 puntos básicos y otro en el que aumenten 200 puntos básicos.
Pero los escenarios no deberían limitarse a cambiar el gasto financiero.
Un buen escenario debería permitir que las variables interactúen.
Unos tipos más altos pueden coincidir con una demanda más débil. Una demanda más débil puede reducir los ingresos y los márgenes. Una menor rentabilidad puede reducir el flujo de caja operativo. Una menor generación de caja puede aumentar la dependencia de las líneas de crédito. Y, al mismo tiempo, la refinanciación puede resultar más cara.
El valor del escenario está precisamente en entender estas conexiones.
Una empresa podría descubrir que un aumento del 1% en su coste medio de financiación es asumible si los ingresos y los márgenes se mantienen estables, pero se vuelve mucho más difícil si los ingresos caen un 10% al mismo tiempo.
Es una conclusión muy diferente de limitarse a calcular el gasto financiero adicional.
Prepararse para unos tipos más altos es, en realidad, una cuestión de resiliencia financiera
Las empresas no pueden controlar el Euríbor, la política monetaria o la inflación.
Pero sí pueden entender hasta qué punto están expuestas a ellos.
Pueden revisar el perfil de vencimientos de su deuda, analizar sus necesidades de refinanciación antes de que sean urgentes, entender la relación entre deuda y generación de caja, evaluar qué inversiones siguen teniendo sentido con un coste de capital más elevado y modelizar qué ocurre si varias hipótesis se deterioran al mismo tiempo.
El objetivo no es predecir si el Euríbor estará más alto o más bajo el próximo año.
Es saber qué significaría para la empresa si lo estuviera.
Porque el análisis financiero más útil no dice a la dirección qué ocurrirá en el futuro.
Muestra hasta qué punto está preparada la empresa para diferentes versiones de ese futuro.
